Disminuye el dolor. Regula el sistema nervioso vegetativo por lo que sirve para dolores crónicos tipo artritis o artrosis, y dolores agudos como cefalea, dolores de espalda, menstruación, fibromialgias o dolores causados por lesiones, como contracturas o esguinces.

Favorece la circulación, por lo que puede ser eficaz en inflamaciones y varices, mejora la cicatrización de heridas y reduce los edemas musculares.

Mejora los síntomas en problemas respiratorios tipo asma, bronquitis crónica, rinitis, sinusitis o tos alérgica.

Libera del estrés y la ansiedad, porque logra el equilibrio en la energía del cuerpo y ayuda a la relajación (ver más formas de combatir el estrés y la ansiedad).

Evita el insomnio al liberar la ansiedad y evita los procesos depresivos ya que al sentir menos angustia afrontarás mejor los problemas.

Puede ayudar a disminuir el síndrome de abstinencia en drogadictos por lo que se utiliza en tratamientos de desintoxicación.

Elimina los dolores menstruales y disminuye los síntomas de la menopausia.

Disminuye reacciones alérgicas en la piel, por lo que utiliza en tratamientos de urticarias, dermatitis atópica o psoriasis.